LA FLOR
Es la
estructura reproductiva característica de las plantas llamadas espermatofitas o
fanerógamas. La función de una flor es producir semillas a
través de la reproducción
sexual.
Para las plantas, las semillas son la próxima generación, y sirven como el
principal medio a través del cual las especies se perpetúan y se propagan.
Todas las espermatofitas poseen flores que producirán semillas, pero la
organización interna de la flor es muy diferente en los dos principales grupos
de espermatofitas: las gimnospermas vivientes y
las angiospermas. Las
gimnospermas pueden poseer flores que se reúnen en estróbilos, o bien la
misma flor puede ser un estróbilo de hojas fértiles. En cambio, una flor típica
de angiosperma está compuesta por cuatro tipos de hojas estructural y fisiológicamente
modificadas para producir y proteger los gametos. Tales hojas modificadas o antófilos son los sépalos, pétalos, estambres y carpelos. [i]
Además, en las angiospermas la flor da origen, tras la fertilización y por
transformación de algunas de sus partes, a un fruto que contiene las semillas.
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El grupo de las angiospermas, con más de 250.000 especies, es un
linaje evolutivamente exitoso que conforma la mayor parte de la flora terrestre existente. La flor de
angiosperma es el carácter definitorio del grupo y es, probablemente, un
factor clave en su éxito evolutivo. Es una estructura compleja, cuyo plan
organizacional está conservado en casi todos los miembros del grupo, si bien
presenta una tremenda diversidad en la morfología y fisiología de todas
y cada una de las piezas que la componen. La base genética y adaptativa de tal diversidad está comenzando a comprenderse
en profundidad, así como
también su origen, que data del Cretácico inferior, y su posterior evolución en estrecha
interrelación con los animales que se encargan de transportar los gametos.
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[i] University of Hamburg. Department of Biology. Botany on
line.Flower Morphology of Plants. Consultado el 5 de
abril de 2009;